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A partir de 1910, cada 8 de marzo de cada
año se conmemora la gesta heroica de aquellas mujeres de
la industria de la aguja y calzado que se tiraron a las
calles de Nueva York en 1857 a exigir salarios y
condiciones de trabajo dignos. Aquí en Puerto Rico la
historia se repite y la lucha es la misma.
Recientemente, los derechos adquiridos a través de la
lucha sindical por las trabajadoras puertorriqueñas han
estado bajo constante asedio debido a la ola de
neoliberalismo y de globalización. Hace años se planteó
por los sectores patronales, industriales y comerciales
del país la eliminación de la Ley de Madres Obreras, la
Ley de Lactancia y la jornada de ocho horas de trabajo,
entre otras. Actualmente, hay otra ofensiva contra la
mujer en el contexto de las relaciones civiles entre las
personas, específicamente, la posible aprobación de la
Resolución # 99.
Sin embargo, es pertinente señalar que las mujeres,
unionadas de la Hermandad de Empleados Exentos No
Docentes, se han caracterizado por ser fieles defensoras
de su género y de su clase, dispuestas siempre a
defender de manera férrea y enérgica, todas las
conquistas alcanzadas para y en beneficio de nosotros y
nuestras familias. Esperamos que este año no sea un año
más para las mujeres trabajadoras universitarias y
puertorriqueñas en general, sino que finalmente puedan
alcanzar y ejecutar con plenitud y libertad aquellos
derechos que le han sido negado a través de nuestra
historia como pueblo.
Dios bendiga a las mujeres trabajadoras puertorriqueñas
y a todas aquellas que viven en nuestra patria para que
puedan continuar aportando de manera significativa a sus
hogares, sus familias y a sus comunidades. |